sino que incluso se le añade algo de espíritu, debido a la acción y la influencia coctora de los cuerpos celestes.
Hemos expuesto ahora, por lo tanto, las especies, o elementos simples de los movimientos, tendencias y poderes activos que son más universales en la naturaleza; y se ha esbozado así una nada pequeña porción de la ciencia natural.
No negamos, sin embargo, que acaso puedan añadirse otros ejemplos, y modificarse nuestras divisiones según un orden de las cosas más natural, y reducirse asimismo a un número menor; respecto a lo cual no aludimos a ninguna clasificación abstracta, como si uno dijera que los cuerpos desean la conservación, exaltación, propagación o fruición de su naturaleza; o que el movimiento tiende a la conservación y beneficio ya del universo (como en el caso de los de resistencia y conexión), o de los todos extensos, como en el de los de la mayor congregación, revolución y aborrecimiento del movimiento, o de las formas particulares, como en el caso de los demás.