mundo a los pensamientos humanos, y los pensamientos a las palabras. Pero las demostraciones son en cierto modo ellas mismas sistemas de filosofía y ciencia; pues tales como sean, y según estén regular o impropiamente establecidas, tales serán los sistemas de filosofía y contemplación resultantes. Mas las que empleamos en todo el proceso que conduce desde los sentidos y las cosas hasta los axiomas y las conclusiones son falaces e incompetentes.
Este proceso es cuádruple, y los errores son en igual número.
En primer lugar, las impresiones de los sentidos son erróneas, ya que nos fallan y engañan. Debemos suplir los defectos mediante sustituciones, y las falacias con su corrección. En segundo lugar, las nociones se abstraen inadecuadamente de los sentidos, y son indeterminadas y confusas cuando deberían ser lo contrario. En tercer lugar, la inducción que se emplea es impropia, pues determina los principios de las ciencias por simple enumeración, sin adoptar exclusiones y resoluciones,