Nuevamente, el deseo de un bien privado no prevalece por lo general contra el de uno público, excepto cuando las cantidades son pequeñas.
¡Ojalá tal fuera el caso en los asuntos civiles!
XLIX. En el vigesimoquinto rango de las instancias de prerrogativa pondremos las instancias sugestivas; tales como las que sugieren, o señalan, aquello que es ventajoso para la humanidad; pues el mero poder y el conocimiento en sí mismos ensalzan más bien que enriecen la naturaleza humana. Debemos, por tanto, seleccionar del depósito general aquellas cosas que sean más útiles a la humanidad.
Tendremos una mejor oportunidad de discutir estas cuestiones cuando tratemos de su aplicación a la práctica; además, en la labor de interpretación, dejamos espacio, en todo asunto, para el mapa humano u optativo; pues forma parte de la ciencia formular indagaciones y deseos juiciosos.
L. En el vigesimosexto rango de las instancias de prerrogativa colocaremos las instancias de general utilidad. Son aquellas que se refieren a varios puntos y ocurren con frecuencia, ahorrando por ese medio considerable trabajo y nuevos ensayos. El lugar apropiado para tratar de los instrumentos y artificios será aquel en el que hablemos de la aplicación a la práctica y de los métodos de experimentación. Todo lo que hasta ahora se ha averiguado y utilizado se describirá en la historia particular de cada arte. Por el momento, añadiremos unos cuantos ejemplos generales de las instancias en cuestión.
El hombre actúa, pues, sobre los cuerpos naturales (además de limitarse a reunirlos o separarlos) mediante siete métodos principales: 1, por la exclusión de todo lo que impide y perturba; 2, por compresión, extensión, agitación y otros medios semejantes; 3, por el calor y el frío; 4, por la retención en un lugar adecuado; 5, por el freno o la dirección del movimiento; 6, por armonías peculiares; 7, por una alternancia, serie y