En estas, sin embargo, como en nuestras anteriores investigaciones, y por tanto en toda la indagación de la conformación latente, la única luz genuina y clara que disipa por completo toda oscuridad y las sutiles dificultades, se admite por medio de los axiomas primarios.
VIII. Este método no nos conducirá a los átomos,80 que dan por sentados el vacío y la inmutabilidad de la materia (ninguna de cuyas hipótesis es correcta), sino a las partículas reales tal como descubrimos que son.
Tampoco hay motivo de alarma ante este refinamiento como si fuera inexplicable, pues, por el contrario, cuanto más se dirige la investigación hacia las naturalezas simples, más se pondrá todo en una luz clara y lúcida, ya que trasladamos nuestra atención de lo complicado a lo simple, de lo inconmensurable a lo conmensurable, de los números irracionales a las cantidades racionales, de lo indefinido y vago a lo definido y cierto; al igual que cuando llegamos a los elementos de las letras y a los tonos simples de las consonancias.
La investigación de la naturaleza se lleva a cabo de la mejor manera cuando las matemáticas se aplican a la física. De nuevo, que nadie se alarme ante números vastos y fracciones, pues en el cálculo es tan fácil anotar o reflexionar sobre un millar como sobre una unidad, o sobre la milésima parte de un número entero como sobre el número entero mismo.
IX.81 De las dos clases de axiomas antedichas, surgen las dos divisiones de la filosofía y de las ciencias, y emplearemos los términos comúnmente adoptados que más se acerquen a nuestro sentido, dándoles nuestra propia acepción. Que la investigación de las formas, las cuales (al menos en el razonamiento, y según sus propias leyes) son eternas e inmutables, constituya la metafísica,82 y que la investigación de la causa eficiente de la materia, el proceso latente y la conformación latente (las cuales se refieren