la memoria. Las instancias constitutivas son el orden o la distribución, que manifiestamente asisten a la memoria: los tópicos o lugares comunes en la memoria artificial, que pueden ser o bien lugares en su sentido literal, como una puerta, una esquina, una ventana y cosas semejantes, o bien personas y marcas familiares, o cualquier otra cosa (siempre que esté dispuesta en un orden determinado), como animales, plantas y palabras, letras, caracteres, personas históricas y similares, de los cuales, sin embargo, algunos resultan más convenientes que otros. Todos estos lugares comunes ayudan materialmente a la memoria y la elevan muy por encima de su fuerza natural. También el verso se recuerda y se aprende con mayor facilidad que la prosa.
De este grupo de tres instancias —el orden, los lugares comunes de la memoria artificial y los versos— se constituye una especie de auxilio para la memoria,116 que bien puede denominarse una separación de la infinidad. Pues cuando un hombre se esfuerza por recordar o traer algo a la