Pero por falta de observar que, aunque la disposición de los tipos de letras requería más trabajo que escribir a mano, estos tipos una vez dispuestos sirven para innumerables impresiones, mientras que el manuscrito solo proporciona una copia; y de nuevo, por falta de observar que la tinta podía espesarse de modo que tiñese sin correrse (lo cual era necesario, viendo que las letras miran hacia arriba, y la impresión se hace desde arriba), esta bellísima invención (que auxilia de manera tan material la propagación de la ciencia) permaneció desconocida durante tantos siglos.
La mente humana suele ser tan torpe y mal regulada en la carrera de la invención que al principio se muestra tímida, y luego se desprecia a sí misma. Pues al principio parece increíble que pueda hacerse semejante descubrimiento, y una vez que se ha hecho, parece increíble que haya escapado durante tanto tiempo a la investigación de los hombres.
Todo lo cual ofrece fundados motivos para esperar que aún queda por descubrir una vasta masa de invenciones, que podrán deducirse no solo de la investigación de nuevos modos de operación, sino también de la transferencia, comparación y aplicación de los ya conocidos, mediante el método de lo que hemos denominado experiencia ilustrada.
CXI. Tampoco debemos omitir otro motivo de esperanza. Consideren tan solo los hombres (si así lo desean) su gasto infinito de talento, tiempo y fortuna en asuntos y estudios de muy inferior importancia y valor; una pequeña parte de los cuales, aplicada al saber sano y sólido, sería suficiente para superar cualquier dificultad.
Y hemos tenido por conveniente añadir esta observación, porque confesamos candidamente que semejante colección de historia natural y experimental, tal como la hemos trazado en nuestra propia mente, y tal como es realmente necesaria, es una obra grande y, por decirlo así, regia, que requiere mucha labor y gasto.