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nydus/The War of the WorldsPublic
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XIV. En Londres

En Londres

Mi hermano menor estaba en Londres cuando los marcianos cayeron en Woking. Era estudiante de medicina y se preparaba para un examen inminente, por lo que no supo nada de la llegada hasta el sábado por la mañana.

Los periódicos matutinos del sábado contenían, además de extensos artículos especiales sobre el planeta Marte, sobre la vida en los planetas y demás, un telegrama breve y de redacción vaga, tanto más llamativo por su brevedad.

Los marcianos, alarmados por la aproximación de una multitud, habían matado a un buen número de personas con un arma de disparo rápido, según corría la historia. El telegrama terminaba con las palabras:

«Por formidables que parezcan, los marcianos no se han movido del cráter en el que han caído y, de hecho, parecen incapaces de hacerlo. Probablemente esto se deba a la fuerza relativa de la energía gravitatoria de la Tierra».

Sobre ese último texto, su editorialista se explayó de un modo muy reconfortante.

Naturalmente, todos los alumnos de la clase de biología del profesor particular, a la que fue mi hermano ese día, estaban vivamente interesados, pero no había señales de ninguna agitación insólita en las calles. Los vespertinos publicaban fragmentos de noticias bajo grandes titulares. No tenían nada que contar, aparte de los movimientos de tropas por el páramo y la quema de los pinares entre Woking y Weybridge, hasta las ocho. Entonces la St. James’s Gazette, en una edición especialísima,

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