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nydus/The War of the WorldsPublic
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II. Lo que vimos desde la casa ruinosa

Al principio apenas reparé en el fosa y el cilindro, aunque me ha venido bien describirlos primero debido al extraordinario mecanismo reluciente que vi atareado en la excavación, y a causa de las extrañas criaturas que reptaban lenta y penosamente por la tierra amontonada cerca de él.

El mecanismo fue sin duda lo que llamó mi atención en primer lugar. Era uno de aquellos complicados entramados que desde entonces se han dado en llamar máquinas manipuladoras, y cuyo estudio ya ha dado un impulso tan enorme a la invención terrestre.

Tal como se me apareció por primera vez, presentaba el aspecto de una especie de araña metálica con cinco patas articuladas y ágiles, y con un número extraordinario de palancas articuladas, barras y tentáculos que se extendían y apretaban alrededor de su cuerpo.

La mayoría de sus brazos estaban contraídos, pero con tres largos tentáculos iba extrayendo una serie de varillas, placas y barras que forraban la cubierta y al parecer reforzaban las paredes del cilindro. Estas, a medida que las sacaba, eran alzadas y depositadas sobre una superficie llana de tierra situada detrás de ella.

Su movimiento era tan rápido, complejo y perfecto que al principio no lo vi como una máquina, a pesar de su brillo metálico.

Las máquinas de combate estaban coordinadas y animadas a un grado extraordinario, pero nada comparable con esto.

La gente que nunca ha visto estas estructuras, y que solo cuenta con los esfuerzos mal imaginados de los artistas o con las imperfectas descripciones de testigos presenciales como yo para guiarse, apenas se da cuenta de esa cualidad viviente.

Recuerdo en particular la ilustración de uno de los primeros panfletos que ofrecían un relato consecutivo de la guerra. El artista evidentemente

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