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nydus/The War of the WorldsPublic
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XVII. El Thunder Child

la acción, a través del estuario del Támesis durante el transcurso de la conquista marciana, vigilantes y, sin embargo, impotentes para evitarla.

Al ver el mar, la señora Elphinstone, a pesar de las garantías de su cuñada, cedió al pánico. Jamás había salido de Inglaterra, preferiría morir antes que confiarse sin amigos en un país extranjero, y cosas por el estilo.

Parecía, la pobre mujer, imaginarse que los franceses y los marcianos resultarían ser muy parecidos. Había estado volviéndose cada vez más histérica, temerosa y deprimida durante los dos días de viaje.

Su gran idea era regresar a Stanmore. Las cosas siempre habían ido bien y de forma segura en Stanmore. Encontrarían a George en Stanmore.

Con la mayor dificultad lograron llevarla hasta la playa, donde al poco tiempo mi hermano logró atraer la atención de unos hombres a bordo de un vapor de ruedas procedente del Támesis.

Enviaron un bote y regatearon hasta fijar el precio en treinta y seis libras por los tres. El vapor se dirigía, según dijeron aquellos hombres, a Ostende.

Eran cerca de las dos cuando mi hermano, tras haber pagado los pasajes en la pasarela, se vio a sí mismo a bordo del vapor sano y salvo con sus encomiendas. Había comida a bordo, aunque a precios exorbitantes, y los tres se apañaron para hacer una comida en uno de los asientos de proa.

Ya había a bordo un par de docenas de pasajeros, algunos de los cuales se habían gastado su último dinero en asegurar el pasaje, pero el capitán permaneció fondeado frente al Blackwater hasta las cinco de la tarde, recogiendo pasajeros hasta que las cubiertas con asientos quedaron peligrosamente abarrotadas. Probablemente se habría quedado más tiempo de no ser por el sonido de los cañones que comenzó alrededor de esa hora hacia el sur. Como en

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