nata polvorienta que se hundía lentamente y dejaba paso a más. La nata era absolutamente insoluble, y es extraño, dado el efecto instantáneo del gas, que se pudiera beber sin daño el agua de la cual había sido filtrada. El vapor no se disipaba como lo haría un gas auténtico. Se mantenía unido en bancos, fluyendo perezosamente por la pendiente de la tierra y desplazándose de mala gana ante el viento, y muy lentamente se combinaba con la bruma y la humedad del aire, y descendía a la tierra en forma de polvo. > Salvo que interviene un elemento desconocido que produce un grupo de cuatro líneas en el azul del espectro, seguimos ignorando por completo la naturaleza de esta
Una vez que hubo cesado la tumultuosa conmoción de su dispersión, el humo negro se adhirió tan fuertemente al suelo, incluso antes de su precipitación, que a cincuenta pies de altura en el aire, en los tejados y pisos superiores de las casas altas y en los grandes árboles, existía la posibilidad de escapar por completo de su veneno, como se demostró incluso esa misma noche en Street Cobham y Ditton.