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nydus/The War of the WorldsPublic
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II. The Falling Star

La estrella fugaz

Llegó entonces la noche de la primera estrella fugaz. Se vio temprano por la mañana, cruzando velozmente sobre Winchester hacia el este, una línea de llama en lo alto de la atmósfera.

Cientos debieron de verla y la tomaron por una estrella fugaz ordinaria. Albin la describió como algo que dejaba tras de sí una estela verdosa que brilló durante unos segundos. Denning, nuestra mayor autoridad en meteoritos, declaró que la altura de su primera aparición fue de unas noventa o cien millas. Le pareció que cayó a tierra a unas cien millas al este de su posición.

A esa hora yo estaba en casa, escribiendo en mi estudio; y aunque mis puertas acristaladas dan hacia Ottershaw y la persiana estaba subida (pues por entonces me encantaba contemplar el cielo nocturno), no vi nada de aquello.

Sin embargo, esta extrañísima entre todas las cosas que jamás hayan llegado a la Tierra desde el espacio exterior debió de haber caído mientras yo estaba sentado allí, visible para mí de haber levantado la vista al pasar.

Algunos de los vieron su vuelo dicen que se desplazaba con un siseo. Yo mismo no oí nada de eso.

Mucha gente en Berkshire, Surrey y Middlesex debió de ver su caída y, a lo sumo, habrá pensado que otro meteorito había descendido. Nadie parece haberse molestado en buscar la masa caída esa noche.

Pero muy temprano por la mañana, el pobre Ogilvy, que había visto la estrella fugaz y estaba convencido de que un meteorito yacía en algún

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