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nydus/Gullible’s TravelsPublic
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IV. La Poinciana

ellos se detenían en la planta entresuelo, mientras que otros bajaban hasta el sótano y ayudaban a mantener limpias las alfombras. Había una que debía de pensar que era el Cuatro de Julio. Desde la parte alta de su cabeza hasta donde había terminado la parte superior de su traje de baño, era una rosa roja, roja. Desde ahí hasta la parte superior de su vestido era blanca, y su vestido —lo que quedaba de él— era azul.

—¡Válgame! —dice la señora—. ¡Qué vestidos tan despampanantes!

—Sí —digo—; y tú podrías tener uno igualito que esos si le quitaras la pantalla a la lámpara del piano de tu casa y la recortaras a la medida correcta.

Alrededor de las diez entramos vagando en el Jardín de las Palmas, donde el baile se había reanudado. La Esposa quería lanzarse de lleno a los laberintos del foxy trot.

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