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nydus/Gullible’s TravelsPublic
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El tratamiento del agua

Bess, a su manera, era una carga igual de pesada. No podías mirarla sin sufrir una leve recaída. Tenía dos tipos de cutis: el matutino y el vespertino. * El vespertino no estaba tan mal, pero el otro se lo habría podido guardar en el neceser como espejo. * Su nariz se desviaba un poco del bateador y no era más ancha que una papa Juliana, y aun así se las apañaba para encajarse entre los ojos. * Sus dientes eran muy bonitos y siempre mantenía los labios entreabiertos. Pero los cronistas de béisbol bautizaron el lanzamiento favorito de Matty con el nombre de su barbilla, y de ahí para abajo las

Donde se ganó a Bishop fue riéndose de cada ocurrencia que solía soltar⁠—o eso creía él, que se reía.

El caso es que ella aprovechaba la oportunidad para enseñar más de aquellos dientes. No servía de nada enseñármelos a mí; así que no me regalaba risas con mis ocurrencias, solo cuando él o algún otro extraño andaban por ahí. Y si lo mío no era más gracioso que lo de Bishop, juro dar mi vida por Austria.

Como regla general, no creo que un hombre deba meterse en las intenciones himeneales ajenas, pero la cosa cambia cuando dichas intenciones van a convertir tu propia casa en un infierno.

Me correspondía a mí iniciar los trámites que detendrían el vuelo de estas dos tórtolas antes de que sus alas las llevaran a Crown Point en un flivver amarillo.

Y vi mi deber aún más claro cuando la pareja volvió del partido de béisbol el día después de la llegada de Bessie, y no solo me dijeron que a los White

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