No bien se ha ido cuando Veto vuelve al tajo, pero a Flora le da algo de lástima su marido, y Veto no recibe la acogida que una estrella debiera esperar.
—¿Por qué no me sonríes? —dice él.
Así que ella dice:
«No parece correcto, cariño, con un maridito en el Erie».
Pero al poco tiempo ella no puede resistirse a sus notas altas y los siguientes cinco o diez minutos son una escena de amor entre los dos, y hubo un par de veces en que pensé que la dirección iba a bajar el telón de amianto.
Por fin el viejo Archibald se vuelve a meter sigilosamente en el escenario con Flamingo, y Veto sale corriendo, pero Archie lo oye y buenas noches.
El viejo somete a Flora a un tercer grado y ella confiesa, y entonces Flamingo dice que Fred va a volver por su tartera. Así que Archibald insiste en saber el nombre del tipo al que oyó huir, pero a Flora o se le ha olvidado o es muy terca, así que Archie pierde los estribos y le tuerce el cuello.
Así que cuando llega Fred se lleva la sorpresa de su vida y descubre que es viudo.
—La maté —dice Archibald—. No servía para nada.
—Era la mejor cocinera que hemos tenido nunca —dice Fred—. ¿Qué le pasaba?
—Tenía un amigo —dice su viejo.
Pues hasta ahora, no más hay uno muerto y nada original en cómo se lo echaron. Puede irse al Victoria y ver cualquier cantidad de