paliza a la de Veto en una gran trifulca una noche y Flora fue parte del botín. Cuando Archibald vio lo bien que podía preparar los spaghett’, se empeñó en que se quedara en la familia, así que le dio a elegir entre que la mataran o casarse con su muchacho, de modo que ella aceptó a Fred pero no de verdad, de corazón. Así que Veto anda mucho por la casa, porque el viejo Archibald está ciego y Fred por lo general siempre está de viaje con la cuadrilla de sección del Erie.
Pero como los ojos del viejo Archibald ya no sirven de mucho, tiene los oídos tanto más finos, aunque a veces no le lleve el compás a la orquesta, así que vuelve al escenario justo después de que Veto se ha ido y oye a Flora intentando colarse de vuelta en su bungaló.
—¿Con quién hablabas? —dice él.
—Yo misma —dice Flora.
—¡Magnífico! —dice Archibald—. ¡Levantarse y salir al aire libre a las cinco de la mañana para hablar solo! ¡Díselo a los peces!
Así que ella no lo tiene engañado ni por un minuto, pero mientras están discutiendo llega Fred. Así que Archibald no dice nada sobre su superstición porque no está seguro, así que Fred y su señora entran en el bungaló a desayunar y Archibald se queda en la escena peleándose con el cobrador.
Si Fred se estuvo tragando todo el intermedio, debía de estar con tanta hambre como yo, porque pasaron claramente cuarenta minutos antes de que empezara el segundo acto. Él y Flora salen de su casa y Fred dice que tiene que volverse a ir ahora mismo porque hay un socavón grave de este lado de Huntington.