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nydus/Gullible’s TravelsPublic
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II. La señora Messenger

cuchillo de trinchar y lo correrías a correazos.

“Yo al menos sería educada con él”, dice ella.

«Sí», digo yo; «no saldría a cuenta tratarlo con rudeza; hasta sería justificable encerrarlo mientras buscas el cántaro».

“Si me haces el favor de dejarme hablar, tal vez te enteres de lo que tengo que decir”, dice ella.

“Te he hablado de este club, pero supongo que no me habrás prestado atención. Es un club formado por gente que vive en esta misma manzana, veinte en total; y todos menos una pareja viven en este edificio o en el edificio donde viven los Messenger. Y es toda gente agradable, gente con verdadera categoría; no unos vagabundos como la mayoría de los que nos hemos estado juntando. Uno de ellos es el señor Arthur Collins y su esposa, que antes vivían en Sheridan Road y todavía van a fiestas en algunas de las casas más exclusivas del North Side. Y en el club no admiten a nadie que no sea afín a los demás, sino que es simplemente un grupo agradable de gente auténtica que se reúne una vez a la semana en la casa de uno de los socios para pasárselo bien”.

—¿Cómo se nos habrían venido a caer encima estas almohadas de la Alta Sociedad? —le pregunté.

—Bueno —dice—, parece que los Bailey, que eran socios del club, se fueron a California la semana pasada a pasar el invierno. Y necesitaban a una pareja para que ocupara su lugar. Y la señora Messenger dice que no querían aceptar a nadie que no viviera en nuestra manzana, y ella y su marido revisaron la lista y nosotros fuimos a los que eligieron.

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