un par de horas y tratar de no quedarnos dormidos. Cuatro o cinco de ellos sí eran apasionantes, la verdad. Sus nombres eran Aventura , Descubrimiento , Concurso , y cosas así, pero lo que todos debían haber tenido por título era Señora que extravió la ropa .
El hotel lleva el nombre del tipo que lo construyó. Venía de España y dicen que andaba buscando un agua que si la bebía se sentiría joven.
No le veo yo cómo uno podría esperar sentirse joven a base de agua. Pero, en fin, había oído decir que este tipo de agua se podía encontrar en San Agustín, y cuando no la pudo encontrar, se metió en el negocio de la hotelería y se desquitó con los Estados Unidos cobrando cinco dólares al día en adelante por una habitación.
El domingo por la mañana fuimos a desayunar temprano y le pedí al maître si podíamos sentarnos en otra mesa donde no estuviera el convaleciente ese ni su compinche.
Al mismo tiempo le di al mencionado maître algo que hablaba más fuerte que las palabras.
Nos condujeron a un sitio al otro lado de la sala respecto a donde habíamos estado la noche anterior. Era una mesa para seis, pero los otros cuatro no entraron en nuestra vida hasta la cena de esa noche.
Meanw’ile we went sight-seein’. We visited Fort Marion, that’d be a great protection against the Germans, provided they fought with paper wads. We seen the city gate and the cathedral and the slave market, and then we took the boat over to Anastasia Island, that the ocean’s on the other side of it. This trip made me homesick, because the people that was along with us on the boat looked just like the ones we’d often went with to Michigan City on the Fourth o’ July. The boat landed on the bay side o’ the island