CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Iron HeelPublic
Página 193 de 372
Table of Contents

CAPÍTULO XIII. LA HUELGA GENERAL

sabía lo que estaba pasando. No había periódicos, ni cartas, ni despachos. Cada comunidad estaba tan completamente aislada como si diez mil millas de selva virgen se extendieran entre ella y el resto del mundo. En realidad, el mundo había dejado de existir. Y durante una semana se mantuvo este estado de cosas.

En San Francisco no sabíamos qué estaba pasando ni siquiera al otro lado de la bahía, en Oakland o Berkeley. El efecto sobre la sensibilidad de uno era extraño, desolador.

Parecía como si algo cósmico e inmenso yaciera muerto. El pulso de la tierra había dejado de latir. A decir verdad, la nación había muerto.

No había carruajes retumbando en las calles, ni silbatos de fábricas, ni zumbido de electricidad en el aire, ni tranvías en marcha, ni gritos de vendedores de periódicos; nada más que personas que a raros intervalos pasaban como fantasmas huidizos, ellas mismas abrumadas y vueltas irreales por el silencio.

193