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nydus/The Iron HeelPublic
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CAPÍTULO XVIII. A LA SOMBRA DE SONOMA

El camarada Biedenbach no traicionó la Causa. Ni fue ejecutado por los camaradas como comúnmente se supone. Esta patraña fue difundida por los esbirros de la Oligarquía. El camarada Biedenbach era despistado, olvidadizo. Fue abatido a tiros por uno de nuestros centinelas en el refugio de la cueva en Carmel, debido a su incapacidad para recordar las señales secretas. Todo fue un triste error. Y que traicionó a su Grupo de Combate es una absoluta mentira. Jamás hombre más veraz y leal trabajó por la Causa.98

Durante diecinueve años el refugio que elegí había estado ocupado casi de forma continua, y en todo ese tiempo, con una sola excepción, jamás fue descubierto por un extraño. Y, sin embargo, estaba a solo un cuarto de milla del albergue de caza de Wickson y a una corta milla del pueblo de Glen Ellen.

Podía oír siempre la llegada y la salida de los trenes de la mañana y de la tarde, y solía poner mi reloj en hora con el silbato de los tejares.99

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