se dará cuenta, y ya demasiado tarde, de cuán poderosamente ha crecido esa banda de héroes.93
Como revolucionario que soy, como alguien de adentro que conocía las esperanzas, los temores y los planes secretos de los revolucionarios, estoy capacitado para responder, como muy pocos lo están, a la acusación de que fueron culpables de hacer estallar la bomba en el Congreso.
Y puedo decir categóricamente, sin reservas ni dudas de ninguna clase, que los socialistas, dentro y fuera del Congreso, no tuvieron nada que ver en el asunto. Quién arrojó la bomba no lo sabemos, pero de lo único que estamos absolutamente seguros es de que no la arrojamos nosotros.
Por otro lado, existen pruebas que demuestran que el Talón de Hierro fue el responsable del acto. Por supuesto, no podemos probar esto. Nuestra conclusión es meramente presuntiva. Pero he aquí los hechos tal como los conocemos. * Se le había informado al presidente de la Cámara de Representantes, a través de agentes del servicio secreto del gobierno, que los congresistas socialistas estaban a punto de recurrir a tácticas terroristas y que habían decidido el día en que dichas tácticas entrarían en vigor. * Este día coincidió exactamente con el de la explosión. * Por lo cual el Capitolio se había aborregado de tropas como medida preventiva. Dado que no sabíamos nada sobre la bomba, y dado que una bomba efectivamente estalló, y dado que las autoridades se habían preparado de antemano para la explosión, es apenas justo concluir que el Talón de Hierro sí lo sabía. > Además, acusamos al Talón de Hierro de ser culpable de la tropelía, y de que el Talón de