Más tarde ese mismo día me tomó en sus brazos, manifestando una gran vergüenza y alegando sentimientos polígamos.
—Eres mi Avis —dijo—, y también eres alguien más.
Eres dos mujeres, y por lo tanto eres mi harén. De todos modos, ahora estamos a salvo. Si los Estados Unidos se ponen demasiado calientes para nosotros, bueno, ya he reunido los requisitos para la ciudadanía en Turquía.106
La vida se volvió para mí muy feliz en el refugio. Es verdad que trabajábamos duro y durante largas horas; pero trabajábamos juntos. Nos tuvimos el uno al otro durante dieciocho preciosos meses, y no estábamos solos, pues siempre había un ir y venir de líderes y camaradas —voces extrañas del submundo de la intriga y la revolución, que traían relatos aún más extraños de lucha y guerra desde toda nuestra línea de batalla—.
Y había mucha diversión y deleite. No éramos meros conspiradores sombríos. Trabajábamos duro y sufríamos enormemente, llenábamos las brechas en nuestras filas y seguíamos adelante, y a través de toda la labor y el juego y el ir y venir de la vida y la muerte encontrábamos tiempo para reír y amar.
Había artistas, científicos, eruditos, músicos y poetas entre nosotros; y en aquel hoyo en la tierra la cultura era más alta y refinada que en los palacios de las ciudades maravillosas de los oligarcas. En verdad, muchos de nuestros camaradas se esforzaban en embellecer esos mismos palacios y ciudades maravillosas.107