desgracias, me estaba atacaŕdo un dolor de cabeza desquiciante, y me alegré muchísimo de cerrar los ojos e intentar dormir.
“Volveré”, fueron sus últimas palabras. “No tengo esperanza de conseguir un auto, pero seguro que traeré algo de comida,119 de todos modos”.
Y eso fue lo último que supe de Garthwaite durante tres años. En vez de regresar, se lo llevaron a un hospital con una bala en los pulmones y otra en la parte carnosa del cuello.