desarrollado castas entre ellos; pero esperad a que los sindicatos favorecidos desarrollen castas. El Talón de Hierro empleará todo su poder para impedirlo, pero fracasará.
«En los sindicatos favorecidos se encuentra la flor y nata de los obreros estadounidenses. Son hombres fuertes y eficientes. Se han convertido en miembros de esos sindicatos a través de la competencia por un puesto. Todo trabajador apto en los Estados Unidos estará poseído por la ambición de convertirse en miembro de los sindicatos favorecidos. La Oligarquía alentará dicha ambición y la consiguiente competencia. Así, los hombres fuertes, que de otro modo podrían ser revolucionarios, serán apartados y su fuerza se utilizará para apuntalar a la Oligarquía».
«Por otra parte, las castas obreras, los miembros de los sindicatos privilegiados, se esforzarán por convertir sus organizaciones en corporaciones cerradas. Y lo conseguirán. La pertenencia a las castas obreras se volverá hereditaria. Los hijos sucederán a los padres, y no habrá afluencia de savia nueva procedente de ese eterno reservorio de fuerza que es la gente común.
Esto significará la decadencia de las castas obreras y, al final, se irán debilitando cada vez más. Al mismo tiempo, como institución, se volverán temporalmente todopoderosas. Serán como la guardia del palacio en la antigua Roma, y habrá revoluciones palaciegas mediante las cuales las castas obreras tomarán las riendas del poder.
Y habrá contrarrevoluciones palaciegas por parte de los oligarcas, y unas veces unos y otras veces otros detentarán el poder. Y a través de todo ello se producirá el inevitable debilitamiento de las castas, de modo que al final la gente común recuperará lo que le pertenece».
Esta premonición de una lenta evolución social fue formulada cuando Ernest se sintió deprimido por primera vez debido a la deserción de los grandes sindicatos. Nunca estuve de acuerdo con él en ese punto, y hoy