camaradas de los Grupos de Combate eran todos héroes, y lo curioso del caso era que se oponían a quitar la vida. Violentaban su propia naturaleza, pero amaban la libertad y no conocían sacrificio demasiado grande que hacer por la Causa.90
La tarea que nos habíamos impuesto era triple.
- Primero, la depuración de nuestros círculos de los agentes secretos de la Oligarquía.
- Segundo, la organización de los Grupos de Combate y, fuera de ellos, de la organización secreta general de la Revolución.
- Y tercero, la introducción de nuestros propios agentes secretos en cada una de las ramas de la Oligarquía: en las castas laborales y especialmente entre los telegrafistas, secretarios y oficinistas, en el ejército, entre los agentes provocadores y los capataces de esclavos.
Fue una labor lenta y peligrosa, y a menudo nuestros esfuerzos se vieron recompensados con costosos fracasos.