CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Iron HeelPublic
Página 54 de 372
Table of Contents

CAPÍTULO III. EL BRAZO DE JACKSON

conversábamos, comencé a ver que mentalmente era superior al promedio de su clase. Coincidió con Peter Donnelly en que a Jackson debían haberle indemnizado, y fue más allá al calificar de desalmada y fría la acción de dejar al obrero a su suerte después de que el accidente lo había dejado inválido. Asimismo, explicó que en las fábricas había muchos accidentes y que la política de la compañía era combatir hasta el final todas las demandas por daños y perjuicios consiguientes.

—Significa cientos de miles al año para los accionistas —dijo—; y mientras hablaba recordé el último dividendo que se le había pagado a mi padre, y el bonito vestido para mí y los libros para él que se habían comprado con aquel dividendo. Recordé la acusación de Ernest de que mi vestido estaba manchado de sangre, y mi carne empezó a estremecerse bajo mis ropas.

—Cuando testificaste en el juicio, ¿no señalaste que Jackson sufrió el accidente por intentar salvar la maquinaria de daños? —le pregunté.

—No, no lo hice —fue la respuesta, y su boca se apretó con amargura.

—Testifiqué en el sentido de que Jackson se había lesionado por descuido y negligencia, y que la compañía no tenía culpa ni responsabilidad alguna.

—¿Fue descuido? —pregunté.

“Llámalo así, o como quieras llamarlo. El caso es que un hombre se cansa después de estar trabajando durante horas”.

Empezaba a interesarme por el hombre. Indudablemente era de una especie superior.

—Estás mejor educado que la mayoría de los obreros —le dije.

54