En aquella época todavía se practicaba la poligamia en Turquía.
Esto no es jactancia por parte de Avis Everhard. La flor y nata del mundo artístico e intelectual era revolucionaria. Con la excepción de unos pocos músicos y cantantes, y de unos pocos oligarcas, todos los grandes creadores de la época cuyos nombres han llegado hasta nosotros eran revolucionarios.
Aun en fecha tan tardía, la nata y la mantequilla todavía se extraían de la leche de vaca de forma rudimentaria. La preparación de alimentos en el laboratorio aún no había comenzado.
En toda la literatura y los documentos existentes de aquel período, se hace constante referencia a los poemas de Rudolph Mendenhall. Sus camaradas lo llamaban «La Llama». Fue sin duda un gran genio; sin embargo, aparte de fragmentos extraños y obsesivos de su poesía, citados en los escritos de otros, nada de él ha llegado hasta nosotros. Fue ejecutado por el Talón de Hierro en el año 1928 d. C.
El caso de este joven no era inusual. Muchos jóvenes de la Oligarquía, impulsados por el sentido de la rectitud, o con la imaginación cautivada por la gloria de la Revolución, dedicaron su vida a ella de forma ética o romántica. De manera similar, muchos hijos de la nobleza rusa desempeñaron su papel en la anterior y prolongada revolución de aquel país.