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nydus/The Man Who Was ThursdayPublic
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IX. El hombre de las gafas

una torre en un sueño. A medida que subía ahora por los escalones fatigosos y perpetuos, se sentía intimidado y desconcertado por su serie casi infinita. Pero no era el horror caluroso de un sueño ni de nada que pudiera ser exageración o ilusión. Su infinito se parecía más al infinito vacío de la aritmética, algo inconmensurable, pero necesario para el pensamiento. O era como las asombrosas afirmaciones de la astronomía sobre la distancia de las estrellas fijas. Estaba ascendiendo a la casa de la razón, algo más espantoso que la sinrazón misma.

Para cuando llegaron al embarcadero del doctor Bull, una última ventana les mostró un alba áspera y blanca, perfilada por bancos de una especie de arcilla roja y áspera, más parecida a la arcilla roja que a una nube roja.

Y cuando entraron en la buhardilla desnuda del doctor Bull, estaba llena de luz.

Syme had been haunted by a half historic memory in connection with these empty rooms and that austere daybreak. The moment he saw the garret and Dr. Bull sitting writing at a table, he remembered what the memory was⁠—the French Revolution. There should have been the black outline of a guillotine against that heavy red and white of the morning. Dr. Bull was in his white shirt and black breeches only; his cropped, dark head might well have just come out of its wig; he might have been Marat or a more slipshod Robespierre.

Sin embargo, cuando se le miraba como debido, el ropaje francés se desvanecía. Los jacobinos eran idealistas; en este hombre había un materialismo asesino. Su postura le otorgaba un aspecto un tanto novedoso. La luz intensa y blanca de la mañana que entraba por un lado, creando sombras pronunciadas, hacía que pareciera tanto más pálido y anguloso de lo que se había visto en el desayuno del balcón.

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