Por más que busquemos en todos los materiales de aquella época que han llegado hasta nosotros, no encontramos ninguna pista sobre el tal Biedenbach al que aquí se hace referencia. No se le menciona en ninguna parte salvo en el Manuscrito Everhard.
Si el curioso viajero toma hacia el sur desde Glen Ellen, se encontrará en un bulevar idéntico al antiguo camino rural de hace siete siglos. A un cuarto de milla de Glen Ellen, tras pasar el segundo puente, se verá a la derecha una barranca que cruza como una cicatriz el terreno ondulado hacia un grupo de colinas boscosas. La barranca es el emplazamiento del antiguo derecho de paso que, en la época de la propiedad privada de la tierra, atravesaba la finca de cierto Chauvet, un pionero francés de California que llegó de su país natal en los fabulosos días del oro. Las colinas boscosas son las mismas colinas a las que se refiere Avis Everhard. El Gran Terremoto del año 2368 d. C. desgajó el flanco de una de estas colinas y lo precipitó en el hoyo donde los Everhard se refugiaron. Desde el hallazgo del Manuscrito se han llevado a cabo excavaciones, y la casa, las dos habitaciones rupestres y toda la basura acumulada de una larga ocupación han salido a la luz. Se han encontrado muchas reliquias valiosas, entre las cuales, cosa curiosa, se encuentra el dispositivo deshumeador de Biedenbach mencionado en el relato. Los estudiantes interesados en estos asuntos deberían leer el folleto de Arnold Bentham que pronto se publicará. A una milla al noroeste de las colinas boscosas se llega al emplazamiento del albergue Wake Robin, en la confluencia de los arroyos Wild-Water y Sonoma.