—Aun así —observó—, este descubrimiento suyo, por brillante que sea (estoy seguro de que a mí nunca se me habría ocurrido), deja la situación fundamental inalterada. El señor Ackroyd estaba vivo a las nueve y media, puesto que estaba hablando en el dictáfono. Parece claro que el tal Charles Kent ya se había marchado del recinto para entonces. ¿En cuanto a Ralph
Él dudó, mirando de reojo a Úrsula.
Se sonrojó intensamente, pero respondió con bastante firmeza.
“Ralph and I parted just before a quarter to ten. He never went near the house, I am sure of that. He had no intention of doing so. The last thing on earth he wanted was to face his stepfather. He would have flunked