“En su manuscrito ha trazado un plano muy aseado del estudio. Si lo tuviera consigo en este mismo momento, vería que, al estar la silla apartada en la posición indicada por Parker, se colocaría en línea recta entre la puerta y la ventana”.
—¡La ventana! —dije rápidamente.
—Usted también tiene mi primera ocurrencia. Imaginé que la silla había sido apartada para que algo relacionado con la ventana no pudiera ser visto por nadie que entrase por la puerta. Pero pronto abandoné esa suposición, pues aunque la silla era un sillón de orejas con respaldo alto, ocultaba muy poco de la ventana—tan solo la parte situada entre el travesaño y el suelo—. No, mon ami, pero recuerde que justo delante de la ventana había una mesa con libros y revistas encima. Pues bien, esa mesa quedaba completamente oculta por la silla apartada, y de inmediato tuve mi primera y vaga sospecha de la verdad.
“¿Suponiendo que hubiera habido algo en esa mesa que no debía ser visto? ¿Algo colocado allí por el asesino? Por entonces no tenía la menor idea de lo que ese algo podía ser. Pero conocía ciertos hechos muy interesantes al respecto. Por ejemplo, era algo que el asesino no había podido llevarse consigo en el momento en que cometió el crimen. Al mismo tiempo, era de vital importancia que fuera retirado tan pronto como fuera posible después de que se hubiera descubierto el crimen. Y así—el mensaje telefónico, y la oportunidad para que el asesino estuviera en el lugar de los hechos cuando se descubriera el cadáver.
“Ahora bien, cuatro personas estaban en el lugar de los hechos antes de que llegara la policía. Usted mismo, Parker, el mayor Blunt y el señor Raymond. A Parker lo descarté de inmediato, ya que, a la hora que se descubriera el crimen, era la única persona que con seguridad estaría allí. Además, fue él quien me habló de la silla apartada.