—¿Qué es un palillo, Dan?
“Esos nuevos eglefineros y barcos arenqueros. Finos como un yate de proa, con popa de yate, y baupreses de espiga, y una caseta que cabría en nuestra bodega.
He oído que el propio Burgess hizo los modelos para tres o cuatro de ellos. Papá está en contra debido a los bandazos y sacudidas que dan, pero hay un montón de dinero en ellos. Papá sabe encontrar peces, pero no es nada progresista; no va al paso de los tiempos.
Están a rebosar de trebejos para ahorrar trabajo y cosas por el estilo. ¿Has visto alguna vez a la Elector o’ Gloucester? Es una preciosidad, aunque sea un palillo.”
—¿Cuánto cuestan, Dan?
“Colinas de dólare. Quince mil, tal vez; más, quizás. Hay pan de oro y todo lo que se te ocurra”.
Luego para sus adentros, casi en un susurro: “Supongo que yo también la llamaría Hattie S.”.