entretanto, aprovechando las oscuras indirectas de Harvey temprano esa mañana, ejecutaba una danza de guerra en cubierta. > «¡Tom, Tom! —susurró escotilla abajo—. Su gente ha venido, y papá aún no se ha enterado, y están parlamentando en el camarote. Ella es una preciosura, y él es todo lo que Harve decía que era, por lo que se
—¡Mil rayos y centellas! —dijo Long Jack, saliendo cubierto de sal y pieles de pescado—. ¿Crees que su historia del muchacho y el carruaje de cuatro caballos era verdad?
—Lo supe desde el principio —dijo Dan—. Ven a ver cómo papá se equivocó en sus juicios.
Vinieron encantados, justo a tiempo para oír a Cheyne decir: «Me alegro de que tenga buena reputación, porque... es mi hijo».
A Disko se le cayó la barbilla —Long Jack