Pues los hechos salen a la luz más tarde, igualito que de costumbre, demasiado tarde para servirle de algo a un hombre honrado; y el tal Whittier vino y recogió el cabo suelto de un cuento embustero, y embadurnó de alquitrán y plumas a Ben Ireson de arriba abajo otra vez después de muerto. Fue la única nota en la que Whittier patinó, y no era justo. Le arreé una paliza a Dan de las buenas cuando trajo ese cromo de la escuela.
No sabes nada mejor, ¡claro que no!; pero te he dado los hechos, de aquí en adelante y por los siglos de los siglos para ser recordados. Ben Ireson no era clase de hombre tal como lo pinta Whittier; mi padre lo conocía bien, antes y después de aquel asunto, y tú guárdate de juicios apresurados, muchacho. ¡El que sigue!
Harvey nunca le había oído hablar tanto a Disko, y se derrumbó con las mejillas ardientes; pero, como dijo Dan sin tardanza, un muchacho solo podía aprender lo que le enseñaban en la escuela, y la vida era demasiado breve como para andar siguiendo la pista de cada mentira a lo largo de la costa.
Luego Manuel tocó con el tintineante y estridente machete una melodía extraña y cantó algo en portugués sobre «Nina, innocente!», terminando con un amplio golpe de mano que interrumpió la canción de golpe.
Entonces Disko interpretó su segunda canción, con una melodía chirriante a la antigua usanza, y todos se unieron al estribillo. Esta es una estrofa:
“Now Aprile is over and melted the snow, And outer Noo Bedford we shortly must tow; Yes, out o’ Noo Bedford we shortly must clear, We’re the whalers that never see wheat in the ear.”
Aquí el violín sonó muy quedo por un momento él solo, y luego: