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nydus/Captains CourageousPublic
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VI

brazas. «Ese soy yo —dice Counahan—. ¡Ese soy yo siempre! Os la he traído directo al Banco en línea recta, y cuando saquemos treinta brazas nos iremos a la piltra como unos hombres. ¡Counahan es el muchacho —dice—, Counahan el Navegante!‌»

—En el siguiente lance sacaron noventa. Dice Counahan: «O elacha se ha puesto a estirar o se ha hundido el Banco».

—La subieron, estando ya más o menos en ese estado en que parecía justo y razonable, y se sentaron en la cubierta a contar los nudos, y a dejarla hecha un nudo horrendo.

La Marilla ya había cogido su paso, y lo mantuvo, y al ratito apareció un mercante, y Counahan le habló.

—«¿Has visto algún barco de pesca por ahí?», dice él, de lo más informal.

“—Los hay a puñados frente a la costa irlandesa —dijo el vagabundo.

—«¡Ah, vete a freír monas! —dijo Counahan—. ¿Qué tengo yo que ver con la costa de Irlanda?

“—‘Pues, ¿qué diablos estás haciendo aquí?’, dice el vagabundo.

—¡Sufriente cristiandad! —decía Counahan (siempre decía eso cuando sus bombas se quedaban sin agua y no se sentía bien)—. ¡Sufriente cristiandad! —decía—, ¿dónde estoy?

—«Treinta y cinco millas al oeste-suroeste de Cape Clear —dijo el vagabundo—, por si eso te sirve de consuelo».

—Counahan dio un salto de cuatro pies y siete pulgadas, medido por el cocinero.

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