Al anochecer, cuando encienden la lámpara, junto al fuego se sientan mis padres; se quedan en casa hablando y cantando, y a nada se ponen a jugar.
Ahora, con mi pequeña pistola, gateo Todo en la oscuridad a lo largo de la pared, Y sigo por el sendero del bosque Muy lejos, tras el respaldo del sofá.
Allí, en la noche, sin que nadie me vea, En mi campamento de cazador me aasumo y recrea, Y repaso los libros que ya he leído Hasta que a la cama me toca ir dormido.
Estas son las colinas, estos son los bosques, Estas son mis solitarias regiones estelares; Y allí el río en cuya orilla Los leones rugientes vienen a beber.
Veo a los otros a lo lejos Como si en un campamento iluminado por el fuego yacieran, Y yo, como un explorador indio, Alrededor de su grupo merodeaba
Así, cuando mi niñera viene por mí, Regreso a casa a través del mar, Y me acuesto con miradas atrás A mi querida tierra de los libros de Cuentos.