Como golondrinas que vuelven cuando a mitad del mar están, a la llamada de una sola trompeta volvieron otra vez a mí— las esperanzas que había olvidado volvieron otra vez a mí.
No sé a cuál creerle, ¡oh señora de mi corazón!
- Tus ojos que me pidieron que me quedara,
- Tus palabras que nos mandaron partir—
No sé a cuál creerle, si a mi razón o a mi corazón.
Mas se cumplan mis deseos, O sean vanos al fin, He soñado una visión de oro, He recogido la cosecha— He soñado una visión de oro, No he vivido en vano.