La luna es cual cara de reloj de pared; brilla sobre ladrones en la barda también, sobre calles, campos y muelles del puerto, y aves dormidas en los árboles de huerto.
El gato que maúlla y el ratón que chilla, El perro que aúlla junto a la puerta de la casa, El murciélago que yace en la cama al mediodía, A todos les encanta salir a la luz de la luna.
Pero todas las cosas que al día pertenecen Se acurrucan a dormir para que ella no las encuentre; Y las flores y los niños cierran los ojos Hasta que por la mañana se levante el sol.