Para ver la infinita piedad de este lugar, el miembro mutilado, el rostro devastado, el inocente sufriente que sonríe al látigo— hasta un necio se vería tentado a negar a su Dios.
Él ve, y se retrae. Pero si vuelve a mirar, he aquí, la belleza brotando del pecho del dolor; nota a las hermanas en las lúgubres costas; y aun un necio calla y adora.
Guest House, Kalawao, Molokai.