Aquí, desde los cabos del mar sin mareas, He aquí mi ofrenda, tómala sin adornos. En el aire del Pacífico brotó; creció Entre el silencio del aire alpino; En brezo escocés floreció; y al fin Junto a aquel zafiro sin forma, en cuyo rostro España, Italia, Francia, Argel y Túnez miran Sus montañas introvertidas, dio su fruto.
¡Vuelve ahora, librito mío!, al buque que se hunde, Y raudo en las bordas, regresa a casa— A casa, y a los amigos cuyo honroso nombre ostentas.
Hyères, 1883.