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I

“No es miedo ni es deber, No es vida ni es muerte, Lo que hará que retire la mano prometida, O rompa la palabra una vez dada.”

Tres veces a la hora de medianoche, cuando el zorro ladraba en la guarida, y los mantos cubrían los rostros en todas las casas de los hombres,

tres veces, mientras el Cameron vivo yacía sin dormir en su lecho, desde la noche y el otro mundo vino a él el muerto,

y le clamó por venganza contra el hombre que lo derribó; y tres veces el Cameron vivo le dijo al Cameron muerto que no.

“Tres veces me has visto, hermano, Mas no me verás ya más, Hasta que encuentres a tus furiosos padres En la orilla de más allá.

Tres veces te he hablado, y ahora, Antes de que cante el gallo, Me despido para siempre Al pronunciar una palabra.

Cantará en tus oídos durmientes, Zumbará en tu cabeza despierta, El nombre: Ticonderoga, Y la advertencia de los muertos”.

Now when the night was over And the time of people’s fears, The Cameron walked abroad, And the word was in his ears. “Many a name I know, But never a name like this; O, where shall I find a skilly man Shall tell me what it is?” With many a man he counselled Of high and low degree, With the herdsman on the mountains And the fishers of the sea. And he came and went unweary, And read the books of yore, And the runes that were written of old On stones upon the moor. And many a name he was told, But never the name of his fears⁠— Never, in east or west, The name that rang in his ears:

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