entrada a la Tierra de las Hadas, encontraba siempre, con ojos de admiración, a una princesa hada, amable y sabia. No tardé mucho en esperar; pronto en mi umbral, a pleno mediodía, graciosa y servicial, sabia y buena, se encontraba la Princesa Hada Moë.
Tantira, Tahití, 5 de nov. de 1888.