Mi amor era ardiente; por eso crucé las montañas y el mar, ni consideré perdido el esfuerzo que me entregó mi amor.
Si eso de veras fuera amor, como aún, mi amor, confío, ¿con qué dulce nombre he de llamar al lazo que hoy es mío?
Mi amor era ardiente; por eso crucé las montañas y el mar, ni consideré perdido el esfuerzo que me entregó mi amor.
Si eso de veras fuera amor, como aún, mi amor, confío, ¿con qué dulce nombre he de llamar al lazo que hoy es mío?