Sin embargo, oh corazón herido, recuerda, oh recuerda cuánto de los días humanos vivió lo mejor. Llegó abril a florecer y ningún diciembre sombrío sopló sus heladas mortales sobre la cabeza o el corazón.
Condenado a no saber del Invierno, solo Primavera, un ser Pisó el florido Abril alegre por un tiempo, Tomó su avituallamiento de música, gozo del pensamiento y la visión, Vino, se quedó y se fue, sin dejar nunca de sonreír.
Vino, se quedó y se fue, y ahora, cuando todo ha terminado,
Tú sola has cruzado el melancólico arroyo, Tuyo es el dolor, pero suya, ¡oh, suya!, la intacta, Inmarcesible alegría, el sueño que no partió.
Todo cuanto encierra la vida de tortura, fatiga y traición, Vergüenza, deshonor, muerte, para él no fueron más que un nombre. Aquí, un niño, habitó durante toda la estación canturreante, Y antes del día de tristeza se marchó tal como vino.
Davos, 1881.