Bajo el amplio y estrellado cielo, cava la tumba y déjame yacer. Con alegría viví y con alegría muero, y me recosté con entera voluntad.
Este sea el verso que grabes para mí:
Aquí yace donde anhelaba estar; En casa está el marinero, en casa tras el mar, Y en casa el cazador tras el monte.
Hyères, mayo de 1884.