El jardinero no habla jamás, me obliga a barrer el camino de atrás;* y al terminar de guardar la herramienta, cierra con llave y se la lleva puesta.
Muy atrás de la hilera de grosellas A donde solo va la cocinera, Muy dentro de los huertos, lo veo cavar, Viejo y serio, moreno y grande.
Él cava las flores, verdes, rojas y azules, Ni desea que le hablen.
Él cava las flores y corta el heno, Y nunca parece querer jugar.
¡Tonto jardinero!
- el verano se va,
- Y el invierno llega apretando los dedos,
Cuando en el jardín desprovisto y marrón Debes dejar tu carretilla en el rincón.
Pues bien, y mientras dure el verano, para aprovechar estos días de jardín, ¡oh, cuánto más sabio serías si jugaras conmigo a las guerras indias!