Aun en el más azul mediodía de julio, No corría la más leve ráfaga de viento Sin que todo el barrio sonara como un bosque; y en el silencio Ajedrezado y por encima del zumbido De los taxis de la ciudad que buscaban el Bosque, Los fresnos suburbanos temblaban hechos canto. Un repiqueteo y un parloteo y un chirrido Y un largo siseo moribundo —era como si Damas ancianas de almidonado brocado por toda la casa Hubieran arrastrado una falda estridente, o como si todo el cielo Aun en un parpadeo se hubiera desbordado en lluvia. ¡Escucha, en estos salones sombríos, cómo habla Del otoño cercano, cómo el fresno golpeado Tiembla y augura inundaciones! ¡Oh, no demoréis demasiado En estas latitudes inconstantes, Oh, no tardéis demasiado en emprender vuestra huida Del norte desamado! Pues pronto este bajo techo Resonará en verdad con lluvia, pronto vuestros ojos Buscarán el sucio jardín, buscarán las habitaciones oscuras, Sin hallar otra joya que el leño ardiente.
12 Rue Vernier, París.