Allá va, sobre la espuma bramante, rumbo al poniente, A muchas leguas solitarias de casa, sobre muchas cumbres de montes, Desde donde los perros de Escocia reúnen a las ovejas en el redil, Hasta donde flamean las banderas junto a las Puertas de Oro.
Por donde surcan los galeones de alta mar que traen el trigo, Donde cae la bruma al atardecer y sopla la brisa por la mañana; Allí fue donde estuve enfermo y triste, solo, pobre y frío, En esa ciudad angustiosa junto a las Puertas de Oro.
Dormí como el que nada sabe; mas muy lejos en mi vía,
Antes de que Dios madrugara a planear el nuevo día;
A lo lejos ante mí marchó, cual por arenas antaño,
Y escogió a los amigos que junto a las Puertas de Oro habrían de ayudarme.
He estado cerca, he estado lejos, me he hallado contra el muro,
Mas siempre y por siempre brilló la estrella para guiarme en lo oscuro:
El amor de Dios, la ayuda del hombre, entrambos me darán valor Ante las puertas de las tinieblas como junto a las Puertas de Oro.