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Robin y Ben; O, El pirata y el boticario

O, El pirata y el boticario

Venid a prestarme atento oído,

un moral y asombroso cuento habréis oído,

del pirata Rob y el boticario Ben,

y de los diversos destinos del hombre también.

Lo más profundo del más verde valle que cerca de la costa galesa se halle, con el bramante mar apenas a la vista, Robin y Ben crecieron pista con pista, juntos obraban y hacían tonterías, juntos la escuela dominical evadían, y se tiraban de las narices infantiles por entre las rosas y los hostales frágiles.

Juntos pero distintos crecieron; Robin era rudo, y por completo Audaz, desconsiderado y varonil, Como algún histórico Bruce o Stanley.

Ben tenía un alma mezquina y servil, Él no robaba, aunque a menudo hurtaba. Cantaba el domingo en el coro, Y saludaba dócilmente al terrateniente que pasaba.

Al fin, harto de ataduras⁠— Cual de Bitinia fieras mulas, Cual águilas de mar bravías⁠—Bob A su madre viuda roba, y con gran don De originalidad logra consumar Su personalidad sin par. Desde entonces su vuelo de espanto Sigue en la noche tachada de llanto; Y con la brisa matutina, mirad En los mares azules su vagar. El patrón de un balandro mercante Contrata a Robin por un trago ardiente; Y las alegres colinas del hogar Más allá de la espuma se van a esfumar.

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