From Her Boy
Por las largas noches que velaste Y por mí desvelada te quedaste:
Por tu mano tan llena de consuelo Que me guió por este escabroso suelo:
Por los cuentos que leíste para mí: Por los dolores que calmaste así: Por tu piedad, por todo lo sufrido, En días tristes y en los del olvido:—
Madre segunda, mi primera esposa, Ángel de mi niñez tan anhelada—
Del niño enfermo, hoy viejo y ya sanado, ¡Recibe, enfermera, este libro amado!
Y quiera el Cielo que quien lea Tan tierna nodriza en su hora vea, Y que todo niño que escuche mi rima, En el cálido y hogareño clima, ¡La oiga con la misma bondad Que alegró mi tierna infancia y edad!