Esta es la historia del hombre Que escuchó una palabra en la noche En la tierra de colinas de brezo, En los días de rencillas y combates. A la vera del mar lluvioso, Adonde jamás llegaba un extraño, De los labios terribles del muerto, Escuchó el nombre extranjero. Cantaba en sus oídos dormidos, Zumbaba en su cabeza despierta: El nombre—Ticonderoga, La enunciación del muerto.
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Prefacio de Ticonderoga
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